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miércoles, 24 de junio de 2015

Buenas noches, Señor. Oraciones de la noche

Blog católico de Javier Olivares-baionés jubilado-Baiona



ORACIONES DE LA NOCHE

Así como nuestro primer pensamiento del día debe ser para Dios, también debe serlo el último. No se te pase nunca por alto la oración de la noche, antes de acostarte.

Dios mío, Jesucristo: Te doy gracias por todos los beneficios que has dispensado en este día. Te ofrezco mi sueño y todos los momentos de esta noche y te pido me conserves en ella sin pecado. Por esto me pongo dentro de tu santísimo Costado y bajo el manto de mi Madre, la Virgen María. Asístanme y guárdenme en paz los santos Ángeles y venga sobre mí tu Bendición.

Examina ahora brevemente tu conciencia, meditando sobre los puntos siguientes:

Pensamientos:
¿Consentí voluntariamente en algún mal pensamiento…., en el deseo o complacencia de alguna cosa impura?

Palabras:
¿Pronuncié malas palabras…, juramentos…, murmuraciones…, mentoras…,?
¿Tuve conversaciones deshonestas?

Obras:
¿Omisión de la Misa en días de precepto? ¿Desobediencias…, impaciencias…,m hurtos…,? ¿Malas miradas o acciones impuras…? ¿Excesos en comidas o bebidas…, juegos y diversiones…? ¿Cómo he cumplido mis deberes?

Pide perdón a Dios de todo corazón y di con dolor:


Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberte ofendido; también me pesa porque puedes castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de tu Divina Gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.

Padre Nuestro, Ave María, Credo


Ángel de Dios: ya que la soberana Piedad a Ti me encomendó, ilumíname, rígeme, guárdame y gobiérname en esta noche. Amén.
Visita, Señor, esta habitación y ahuyenta de ella todas las asechanzas del enemigo. Estén aquí tus santos Ángeles, que nos guarden en paz, y Tú danos tu Santa Bendición, por los méritos de Cristo Nuestro Señor. Amén.

Buenas noches, Señor
        Señor, aquí estoy pensando, como siempre, a altas horas de la madrugada. Pensando en lo mucho que estoy aprendiendo, en la cantidad de cosas que la vida me está enseñando.
        Hoy sé que no puedo detener el tiempo, sé que en la vida vives situaciones maravillosas en las que quisiera hacerlo, detener por un momento el tiempo y disfrutar de ese momento; pero que por el contrario hay momentos horribles en los que sería mejor cerrar los ojos al tiempo y dejarlo pasar sin más. Pero he aprendido, Señor, que la mejor manera de vivir es aprovechando cada segundo de vida, cada instante como si del último de mi existencia se tratara. Y desde hace unos días sonrío, sonrío y aprecio que cuando la gente me mira y me ve sonreír, sonríe también, ¡qué fácil es contagiar la risa!, es incluso más fácil de contagiar que la tos.


     Es maravilloso disfrutar sonriendo, y levantarme cada mañana viva, con ganas de sonreír. Puede que esté un poco loca, pero no veas, Señor, lo que me llena esta locura. Tengo la esperanza de educar algún día, de estar rodeada de niños, pequeñas criaturas que no conocen el mal, de pequeñas criaturas a las que contagiar mi sonrisa y poner algunas de las primera piedras vivas de felicidad en su vida para que ellos puedan transmitir sonrisas allí donde vayan, porque en mi ya las dibujan hoy.

      Tu, Señor, estás a mi lado. He dudado de ti, sí, pero mi mente estaba demasiado cerrada y confusa en lo que a tu existencia se trataba. No sabía como encontrarte y como descubrirte en mi vida. Ahora ya sé el secreto, Señor, el secreto consiste en saber mirar con los ojos bien abiertos la realidad que me rodea. Te descubro, Padre, en las personas con las que me cruzo por la calle, en el autobús, en la Facultad, en el supermercado; sus rostros me muestran vida, vida por todas partes, quizá la de muchos sea una vida dura, llena de dolor y preocupaciones, pero es VIDA de la que aprender. Puedo sentirte, Señor, en mi gente, en esas personas que has puesto en mi camino para que me enseñen, me ayuden, me quieran y me muestren todo lo que quieres para mi y no dejan que mi tiempo pase sin más.

     Te descubro en mi propia vida e intento transmitir todo lo que me has regalado, regalas y ojalá me sigas regalando. Quiero gritar que estás en mi vida y que no por ello soy un bicho raro. Soy joven, si, pero creo en Dios ¿y?, y sé que no soy la única, que muchos otros jóvenes como yo tienen esperanza en ti. Y sé que no me dejas sola, porque tú estás en cada joven, en cada uno de esos jóvenes que se meten en líos,  que beben sin parar, que se drogan intentando buscar la felicidad de esa manera.

   Ayúdame, Señor, a ser buena con todos. A llevar en mi vida la caridad necesaria para mostrar tu amor, el que me muestras en cada persona, el que me muestras cada instante. Porque como dice esa canción que tantas veces he entonado: “Ubi caritas et amor, ubi caritas, Deus ibi est” (“Donde hay caridad y amor, donde hay caridad, allí está Dios”).


    Es tarde, mañana tendré dos exámenes, pero sentía la necesidad de escribir y darte las GRACIAS Señor por permitirme este rato contigo a solas, y todos los demás en lo que te descubro.

 Buenas noches, Padre 

Noe

Canto precioso de Radio María





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 para que los niños aprendan a rezar
 viéndolo hacer a los mayores. 
Franja

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