martes, 20 de junio de 2017

Fiesta de San Luis Gonzaga, el 21 de junio

Blog católico de Javier Olivares-baionés jubilado-Baiona

21 de junio. San Luis Gonzaga



S. Luis Gonzaga.

En Honor a S. Luis Gonzaga.




El día 19 de junio, en la Diócesis de Tui-Vigo:

 se celebró el

 Aniversario de la ordenación episcopal de

 Mons. Dr. D. Luis Quinteiro Fiuza, obispo (1999)

En el mes de junio del 1971 

había sido ordenado de presbítero en Madrid.



Oremos por nuestro obispo Luis y por sus intenciones

Para que el Señor le conceda  la abundancia de los dones de Su Espíritu,  sea siervo fiel en el desempeño de su ministerio episcopal. acreciente en él su caridad sacerdotal y sea buen pastor en el cuidado solícito de su pueblo. Roguemos al Señor.  Te rogamos, óyenos.


Hoy, día 21 celebra la SANTA IGLESIA, la fiesta de


San Luis Gonzaga.

Nació en 1568 cerca de Mantua (Italia), siendo el heredero del primer marqués de Castiglione. 
Aunque dio unos primeros pasos de iniciación en la vida militar y aristocrática, muy pronto se sintió inclinado a la vida religiosa. 
De 1581 a 1584 estuvo en Madrid como paje del príncipe don Diego, y allí se sintió inspirado a hacerse jesuita. Después de superar la oposición de su padre, renunció a sus derechos en favor de su hermano, ingresó en la Compañía de Jesús en 1585 e inició sus estudios de teología en Roma. 
Había recibido la primera comunión de manos de san Carlos Borromeo, y en la Compañía tuvo por padre espiritual a san Roberto Belarmino. 
Su vida fue ejemplo de austeridad y dominio de sí mismo y, sobre todo, de entrega el servicio de los demás. 
En 1591 estalló la peste de tabardillo, y Luis se ofreció a asistir a los enfermos. 
Mientras transportaba a un apestado al hospital, se contagió él mismo. 
Luis atendió con heroísmo a los apestados en S. Giacomo degli Incurabili, en San Juan de Letrán, en S. María de la Consolación, y en el hospital improvisado junto a la iglesia del Gesú, donde contrajo la enfermedad. 
Así moría a los 23 años, tras una vida rica en experiencias. Reconocía que «el Señor le había dado un gran fervor en ayudar a los pobres», y añadía: «cuando uno tiene que vivir pocos años, Dios lo incita más a emprender tales acciones». 
Al padre provincial, que llegó a visitarle horas antes de morir, le dijo:
-¡Ya nos vamos, padre; ya nos vamos...!
-¿A dónde, Luis?
-¡Al Cielo!
-¡Oigan a este joven! -exclamó el provincial- Habla de ir al cielo como nosotros hablamos de ir a Frascati.


Murió en la enfermería del Colegio Romano el 21 de junio de 1591, a los 23 años de edad.-



El día 21 de junio, fiesta de S. Luis Gonzaga, 

celebra
  
su fiesta ONOMÁSTICA.


el OBISPO DE TUY-VIGO.
*****
Además,
como el  nombre de LUIS, 
es muy abundoso en mi familia.
Recuerdo hoy de una manera especial a

Resultado de imagen de D. Luis Chao Sobrino Ataudes Ribadavia

Luis Chao Sobrino,
Mi abuelo.


Luis Chao Rodríguez,
mi tío.


Luis Olivares Chao,
mi hermano.


Luis-José Olivares Requejo,
mi sobrino.


y muchísimos primos más. Entre ellos,

Luis Chao Campo, Luis Antonio Chao Gómez,
Luis González Chao y otros

Y además amigos incontables, con el nombre de Luis.

Los sacerdotes, D. Luis Soto Prado,(fallecido hace tres años),
D. Luis González Cedeira, D. Luis-Mi, en Zaragoza,
D. Luis de Barandiarán Irizar, en Vitoria.
D. Luis de Moya, sacerdote de la Prelatura,
El P. Luis Zazano, de Argentina.

 Y otros amigos como: Luis Pereira,amigo músico y Luis Domínguez Rubira, mi ahijado.

Y no me puedo olvidar de las María Luisas,
como mi prima María Luisa Chao Gómez. 
 como María Luisa Caride Gavilanes.
como Marisa de David-de Sabarís,
como Marisa Bermúdez de Vigo 

Y es probable que me olvide de algunos/as más. 
A los que puedo los felicito, a todos los he encomendado, y a los que ya están con el Señor y con San Luis en el cielo.

 A los que no le ha llegado mi felicitación personal, lo hago desde aquí.

Les deseo a todos lo mejor para esta vida, siendo fieles al Señor como San Luis, y después que nos encontremos todos para gozar eternamente...¿acaso no es buen deseo?

Dedico en especial mi felicitación a nuestro Obispo, D. Luis. A todos los "Luises" amigos:  Que Dios os bendiga y os guarde. Franja.




Y para terminar...
bautizando a mi sobrino Luis-José,
(cuando aún se usaba la sal en el rito del Bautismo)
Muchas Felicidades y... 
Un abrazo en este día.
Franja. 



Efemérides:

Bodas de
Plata, Oro y Diamante Sacerdotales 
en el Seminario de Túy 
el 10 de mayo del 2017.

Y en el recuerdo de las fechas

(15, día de la ordenación  
y 16, Primera Misa, 
ante la Virgen del Portal de Ribadavia, 
del mes de junio de 1957), 

Y en los días propios de la fecha del 
60 aniversario:

Celebrada la Santa Misa 
 el 16 de junio del 2017,
 en el día y año de Mis Bodas de Diamante, 
en la intimidad del Carmelo,
sin ayudante,  
y solo para las monjas del Carmelo  
en su Capilla de Sabarís-Baiona.

"Gratias Tibi Deus, 
Gratias Tibi..." 


 


lunes, 12 de junio de 2017

SOLEMNIDAD DEL CORPUS CRHISTI.

Blog católico de Javier Olivares-baionés jubilado-Baiona

SOLEMNIDAD DEL CORPUS CRHISTI.



Día 18 de junio
Domingo del Corpus Christi


Cristo Eucaristía


Un buen Cartel para el Día de Corpus


Recemos con frecuencia,
en reparación de las blasfemias
 contra Cristo Jesús
 y su Santísima Madre,
 por parte de los desalmados,
 que se manifiestan contra la religión
 y no respetan nuestras creencias,
 ofendiéndonos en los más sagrado
 de nuestros quereres:

Bendito sea Dios.
Bendito sea su santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo,
Dios y Hombre verdadero.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón
Bendita sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús, 
en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo, Paráclito.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, 
María Santísima.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción
Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre
Bendito sea San José, 
su castísimo Esposo.
 Bendito sea Dios 
en sus Ángeles y en sus Santos. 
Amén, Amén, Amén.




Día 18 de junio, 
Domingo,Solemnidad del
 Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

   Evangelio: Jn 6, 51-58
 Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. 
Si alguno come este pan vivirá eternamente;
 y el pan que yo daré es mi carne
 para la vida del mundo.
         Los judíos se pusieron a discutir entre ellos:
         —¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?
         Jesús les dijo:
         —En verdad, en verdad os digo que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, 
no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Igual que el Padre que me envió vive y yo vivo por el Padre, así, aquel que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo, no como el que comieron los padres y murieron: 
quien come este pan vivirá eternamente.

*******


Nuestro Obispo,
D. Luis Quinteiro Fiuza,
Obispo de la Diócesis de Tui-Vigo
Carta Pastoral con motivo de la
Fiesta del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo
Misterio de Fe, Misterio de 

Unidad


“La fe y el amor se necesitan mutuamente,
de modo que uno permita a la otra seguir su camino” 


(Cf. PF 14)


Una fe transmitida con fidelidad


El próximo domingo 18 de junio, celebramos la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre del Señor. El Misterio del Cuerpo de Cristo entregado y de su Sangre derramada constituye el centro de nuestra fe. En la Carta Apostólica Porta Fidei, con la que el Santo Padre nos anuncia y convoca a la celebración del Año de la Fe, Benedicto XVI afirma que la puerta de la fe (cf. Hch 14,27), que introduce en la vida de comunión con

Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros.

La puerta de la fe es Jesucristo: yo soy la puerta, quien entre por mí se salvará (Jn 10,9). A Cristo lo encontramos, porque así Él mismo lo ha querido, de forma eminente en el Sacramento de la Eucaristía que contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua y Pan de Vida, que da la vida a los hombres por medio del Espíritu Santo (PO 5).
La Exhortación Postsinodal Verbum Domini nos presenta a Jesús como el Pan de Vida, el verdadero maná bajado del cielo, el Dios hecho carne y entregado para la vida del mundo. Siguiendo el Magisterio del Concilio Vaticano II, presenta la Celebración Eucarística como la doble mesa de la Palabra y del Cuerpo y Sangre del Señor. El relato lucano de los discípulos de Emaús nos permite descubrir la unión íntima entre escuchar la Palabra y Partir el Pan: La presencia de Jesús, primero con las palabras y después con el gesto de partir el pan, hizo posible que los discípulos lo reconocieran, 
y que pudieran revivir de modo nuevo lo que antes habían experimentado con Él: ¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras? 
(VD 54)
leer más:



El Alimento para esa vida eterna
MEDITACIÓN
Considerábamos hace poco que Dios nos creó para una vida de relación íntima con las tres personas divinas. Esta vocación es lo verdaderamente propio del hombre, lo que tienen los hombres de peculiar y los caracteriza y eleva 
sobre el resto de la creación de este mundo. 
        Conducidos maternalmente por la Iglesia, al paso de las sucesivas celebraciones litúrgicas, vamos reflexionando sobre esta vida, que es sobrenatural, puesto que no está al alcance de nuestras fuerzas naturales. Sentimos insatisfacción por mucho que logremos de este mundo –nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti, diría Agustín de Hipona–, pero no vemos cómo lograr esa paz del espíritu, 
ese descanso en Dios que necesariamente anhelamos.
        Como ya recordábamos, san Juan comienza su Evangelio advirtiendo a sus lectores que el Verbo Eterno se hizo hombre y que los hombres que le acogen son hechos hijos de Dios. Esta filiación divina requiere, según explicó el Señor a Nicodemo, un nuevo nacimiento, no a la vida humana sino del Espíritu. El ideal de esta vida en Dios es de hecho, no pocas veces, contrario a un ideal solamente humano. Gran parte de la enseñanza de Jesucristo se centra precismente en establecer la diferencia entre bienaventurados; es decir, los que logran
 la vida eterna con Dios o bienaventuranza,
 y los que son felices sólo según este mundo.
        Después de haber predicado el Reino de Dios al que somos llamados los hombres, que no es de este mundo, Jesucristo, como primogénito de los hijos de Dios, muere en redención por los pecados de los hombres. Y al resucitar al tercer día como había anunciado, nos precede como hombre en la vida gloriosa e inmortal para la que Dios nos pensó.
 Una vida que actúa movida por el Espíritu Santo, 
según hemos considerado a menudo,
 y que es una permanente relación de cada uno 
con las Personas divinas de la Trinidad.
        Hoy deseamos recordarlo de modo expreso, no vayamos a acostumbrarnos a tan excelsa verdad. Y agradecemos la Eucaristía que Jesús prometió, como nos recuerda la liturgia de este día. Dios nos ama ofreciéndonos el alimento que mantiene y desarrolla la vida sobrenatural para la que nos ha elegido. Así se expresó el Señor ante cuantos le escuchaban cierto día en la sinagoga de Cafarnaún. Sólo con ese Alimento de su cuerpo sería posible vivir plenamente 
de acuerdo con nuestra dignidad: 
Si alguno come de este pan vivirá eternamente. 
Ese Pan, afirma, es mi carne para la vida del mundo.
        ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?, se preguntaban extrañados los judíos. Pero Jesús, sin entrar en explicaciones, no sólo reafirma lo que habían escuchado, sino que asegura que alimentarnos de su Cuerpo y Sangre es la única opción adecuada a nuestra condición: En verdad, en verdad os digo que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros. Sin la Eucaristía, aunque parezca que llevamos una existencia saludable y hasta muy dichosa en ocasiones, no sería, sin embargo, nuestra vida realmente plena, aquella para la que nos hizo Dios capaces, y a la que nos invita Cristo con su venida al mundo. Éste en su Evangelio, la noticia definitiva que nos debía trasmitir y por la que se hizo hombre: El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Como el Padre que me envió vive y yo vivo por el Padre, así, aquel que me come vivirá por mí.
        Las palabras de Jesús no admiten otra interpretación: alimentándonos de Él llevamos una vida divina. Una vida que se asemeja más a la del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que a la de las otras criaturas que vemos junto a nosotros en este mundo. Sin hacernos dioses, lo cual sería contradictorio, Dios nos ofrece su misma vida, y por eso somos relevantes para Él. Se comprende así la alegría de María, que se siente la más dichosa de las criaturas, pues el Creador puso los ojos en Ella. Queramos considerar y valorar adecuadamente el hecho de que merecemos la atención de Dios a toda hora. ¿Procuramos ser agradecidos, conscientes de que Dios está sienpre con nosotros, y más aún que a nuestro lado?: 
en El vivimos, nos movemos y existimos, afirma san Pablo.
        En la solemnidad del Corpus Christi celebramos además su presencia en el sacramento de la Eucaristía. Oculto en nuestros sagrarios se reserva como alimento de nuestra vida sobrenatural, como verdadera energía espiritual para el alma. Por ella –sin ella no– alcanzamos la vida abundante que Cristo nos ha ganado.
        Como niños que deben desarrollarse, deseamos alimentarnos con hambre de ese manjar celestial que nos diviniza y fortalece. Y con esa sencillez, que es propia 
de los pequeños, insistimos sin miedo: 

"Yo quisiera Señor recibiros
 con aquella pureza, humildad y devoción,
 con que os recibió vuestra Santísima Madre,
 con el espíritu y fervor de los santos."

De  D. Luis de Moya.




PROCESIONES Y CUSTODIAS



Custodia de Arfe de Toledo, 
la más hermosa del mundo.



Otra imagen de la Custodia
en su vitrina del Museo
Y además

 aquella noticia del año de la J.M.J de Madrid:


La custodia de Arfe,
obra "exponente" de la orfebrería española, 
conocida popularmente, 
por utilizarse en la procesión del Corpus Christi, 
que se celebra todos los años por las calles de Toledo, 
participará en la vigilia con el Papa,
 que tendrá lugar durante
 la Jornada Mundial de la Juventud 
(JMJ) Madrid 2011.
***
Y como todos hemos visto y participado
En la vigilia con el Papa, que se celebró 
la noche del sábado 20 de agosto de 2011 
en Cuatro Vientos de Madrid,
con asistencia de dos millones de jóvenes
 culminó con una adoración eucarística, 
en la que se utilizó esta "obra maestra"
 cedida por la catedral de Toledo, 
que mide casi tres metros de alto 
y está elaborada en oro y plata.
La obra, que está a punto de cumplir 500 años, 
data de 1524, año en que 
el platero alemán Enrique de Arfe l
a terminó tras nueve años de trabajo. 
El catedrático de Historia del Arte 
de la Universidad Complutense de Madrid, 
Francisco Portela, ha asegurado que es 

"el mejor ejemplo de la platería española
 de todos los tiempos".


Los orígenes de las custodias eucarísticas se remontan al siglo XIII que es cuando se instaura la fiesta del Corpus Christi. "A finales del siglo XIV y principios del XV tienen su desarrollo monumental tanto en las catedrales como en las procesiones para las que se usan", explica Portela.
En la obra de Arfe se pueden apreciar todos los elementos del estilo gótico en el que se inspira: 
arbotantes, pilares y columnas. 
Así, la vigilia permitió que

"los dos millones de jóvenes" 
CON EL SANTO PADRE 

pudieran contemplar -en medio de aquel vendaval-, 
y admirar "una obra de arte, única en el mundo, 
usada, como pensaron sus autores,
 para redescubrir el valor del arte en la liturgia".


Custodia de nuestros pueblos, 
fruto del  gran amor de los fieles



Custodia de Arfe, dispuesta 
para salir en Procesión.




Una procesión, como la de nuestros pueblos de la comarca 




Procesión adornada 
con los niños de Primera Comunión.


Toledo



La Banda de música, que no debe faltar 
en la Procesión del Corpus Christi
de todos los pueblos.
"Cantemos al amor de los amores"





Espero que os haya gustado.
Franja.

Cantemos al amor de los amores.

Blog Católico de Javier Olivares-Baiona






jueves, 1 de junio de 2017

PENTECOSTÉS. Dones del ESPÍRITU SANTO

Blog católico de Javier Olivares-baionés jubilado-Baiona

Los siete Dones del
 Espíritu Santo.
Hasta los niños pueden comenzar a entender, 
si de esta manera se lo enseñamos.






Los DONES del Espíritu Santo son 7:
-Sabiduría: nos hace ver todas las cosas a través de Dios y nos impulsa a buscarlo sobre todas las cosas.

-Entendimiento: nos ayuda a comprender la Palabra de Dios y los misterios de la fe.

-Consejo: nos anima

-Fortaleza: nos alienta continuamente y nos ayuda a superar con fe las dificultades.

-Ciencia: para conocer rectamente las cosas creadas por Dios.

-Piedad: nos mueve a tratar a Dios con la confianza con la que un hijo trata a su Padre.

-Temor de Dios: nos induce a huir de las ocasiones de pecado para elegir siempre agradar a Dios.

Ahora para los mayores:


Dones y frutos del Espíritu Santo
Vivimos rodeados de regalos de Dios. Fue sobretodo en el momento de nuestro Bautismo cuando nuestro Padre Dios nos llenó de bienes incontables. Junto con la gracia, Dios adornó nuestra alma con las virtudes sobrenaturales y los dones del Espíritu Santo.


El Espíritu Santo nos inspira (Mateo 10, 19 ss; Juan 3, 8), nos enseña (Juan 14, 26), nos guía (Juan 16, 13), nos consuela (Juan 14, 16), nos santifica (Romanos 15, 16), nos vivifica (Romanos 8, 11). Por eso nuestro Señor Jesús lo llama “otro Paráclito” (Juan 14, 16), palabra griega que significa literalmente “aquél que es invocado” y, por lo tanto, abogado, mediador, defensor, consolador.
El abogado defensor es aquel que, poniéndose de parte de los que son culpables debido a sus pecados, los defiende del castigo merecido, los salva del peligro de perder la vida y la salvación eterna. Esto es lo que ha realizado Cristo, y el Espíritu Santo es llamado “otro paráclito” porque continúa haciendo operante la redención con la que Cristo nos ha librado del pecado y de la muerte eterna.



El Espíritu Santo, a través de sus dones, va conformando nuestra vida según las maneras y modos propios de un hijo de Dios que se guía ahora por el querer de Dios, Su Voluntad, y no por nuestros gustos y caprichos.

Hoy le pedimos al Paráclito, nuestro Divino Santificador, que doblegue lo que es rígido en nosotros, particularmente la rigidez de la soberbia, que caliente en nosotros lo que es frío, la tibieza en el trato con Dios; que enderece lo extraviado.
La Iglesia nos invita de muchas maneras a preparar nuestra alma a la acción del Espíritu Santo. En el Catecismo nos da la relación de estos maravillosos dones:


El don de sabiduría nos hace comprender la maravilla insondable de Dios y nos impulsa a buscarle sobre todas las cosas y en medio de nuestro trabajo y nuestras obligaciones.



El don de entendimiento,  nos descubre con mayor claridad las riquezas de la fe.



El don de consejo nos señala los caminos de la santidad, el querer de Dios en nuestra vida diaria, nos anima a seguir la solución que más concuerda con la gloria de Dios y el bien de los demás.



El don de fortaleza nos alienta continuamente y nos ayuda a superar las dificultades que sin duda encontramos en nuestro caminar hacia Dios.



El don de ciencia nos lleva a juzgar con rectitud de las cosas creadas y a mantener nuestro corazón en Dios y en lo creado en la medida que nos lleve a Él.



El don de piedad nos mueve a tratar a Dios con la confianza con la que un hijo trata a su Padre.



El don del temor de Dios nos induce a huir de las ocasiones de pecar, a no ceder a la tentación,  a evitar todo mal que pueda contristar al Espíritu Santo,  a temer radicalmente separarnos de Aquél a quien amamos y constituye nuestra razón de ser y vivir.

enlaces interesantes:

  

Fano nos deleita con sus dibujos. En este caso la Barca de Pedro y la fuerza de Dios. 
Con la fuerza del Espíritu Santo





Con motivo del mes de María, te ofrecemos para tu meditación y lectura espiritual una colección de textos del Papa Benedicto XVI sobre la devoción a la Virgen. Nos lo compartió un lector del blog de la-oración.com Aquí puedes leerlo y descargarlo.

Ven, dulce huésped del alma

El Espíritu Santo es el Gran Desconocido, pues si realmente lo conociéramos viviríamos con permanente paz en el alma.
Autor: Pa´que te salves | Fuente: Catholic.net

Dios, Nuestro Señor, es tan amoroso con todos nosotros que nos ha dado la conciencia. Esa voz de Dios que nos habla internamente. Ahí donde nada más estás tú y Dios, ahí es donde el Espíritu Santo te hablará. Sus llamadas amorosas no son con gritos, sino con suavidad. Se necesita que haya silencio para que podamos oírlo. Pero, nuestro mundo de hoy hace tanto ruido que no nos permitimos escuchar esa voz de Dios. Dejemos que Dios nos hable. Escuchemos sus gemidos de amor por nosotros. Esforcémonos por escucharle..

 Meditación y Reflexiones Cristianas: Dones y frutos del Espíritu Santo

Leamos la Secuencia de la Misa de Pentecostés, que nos dice:


Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.

Esta hermosa oración ha sido rezada por la Iglesia durante cientos de años. Ahí vemos la dulzura de Dios que, por medio del Espíritu Santo, inunda a las almas. Escuchemos una y otra vez esas hermosas palabras que decimos del Espíritu Santo, ese dulce huésped de nuestra alma.
Lo invocamos como:

Padre amoroso del pobre,  pues Él es quien se identifica con ellos, con los que más necesitan, con los que tienen hambre y sed de Dios. Por eso, Santa Teresa decía: "quien a Dios tiene, nada le falta". Ahí estaba presente el Espíritu Santo.

Luz que penetra las almas: ¡Cuántas veces vivimos en la oscuridad del pecado, de la angustia y de la tristeza! Parece que nunca se va a hacer de día. Sin embargo, si pedimos a Dios que, por medio del Espíritu Santo nos ilumine, pronto las tinieblas de nuestro corazón se llenarán de esa luz amorosa de Dios.
Don, en tus dones espléndido : Todos los dones que pueda recibir una persona, un alma, son originados por el Espíritu Santo quien, con el fuego de su amor, piensa personalmente en cada uno de nosotros.

Fuente del mayor consuelo. ¡Cuántas veces parece que estamos inconsolables porque todo lo humano está en nuestra contra!
Dificultades con los miembros de la familia, los hijos, el cónyuge; en el trabajo, en la sociedad. Nada, parece, que nos puede consolar. Sin embargo, ahí está Dios quien, por medio del Espíritu Santo está en espera para consolarnos.

Dulce huésped del alma. Sí, ese es el Espíritu Santo, ese amable, dulce y tierno visitante de nuestra alma, que habita en ella si nosotros se lo permitimos. Pero, nuestro egoísmo lo expulsa cada vez que optamos por el pecado. Dulce huésped, ¡quédate conmigo! No permitas que nada me separe de ti.

Gozo que enjuga las lágrimas  y reconforta en los duelos ¿Quién será quien nos levante el corazón cuando el dolor es fuerte? Ahí está el dulce huésped del alma, buscando consolar y dar paz en los momentos de duelo. Pero, ¿por qué no queremos escucharle?, ¿por qué nos hacemos sordos a su voz? Cuando el alma está atribulada, cansada, fatigada, ahí se presenta quien es pausa en el trabajo; brisa, en un clima de fuego; consuelo, en medio del llanto. ¡Sí! Ahí está el Espíritu Santo quien ha de confortar en todo momento.

Así podríamos ir hablando del Espíritu Santo, escuchando las palabras de esta oración que la Iglesia durante cientos de años ha recitado.
Sin embargo
, esta maravillosa realidad del Espíritu Santo es muy poco conocida. Por algo se suele afirmar que el Espíritu Santo es el Gran Desconocido, pues si realmente lo conociéramos viviríamos con permanente paz en el alma. Dediquemos un tiempo para conversar amorosa e íntimamente con el Espíritu Santo, amable y dulce huésped del alma.

Recordemos algunas palabras que la Iglesia, por medio del Credo, nos dice sobre el Espíritu Santo. Recordemos que es el Señor y dador de vida. Por medio de Él, Dios vivifica al mundo, nos comunica la vida y lo santifica todo.

Los siete dones del Espíritu Santo son:
1. Sabiduría
2. Inteligencia
3. Consejo
4. Fortaleza
5. Ciencia
6. Piedad
7. Santo Temor de Dios

Los frutos del Espíritu Santo nos ayudan a saborear la gloria eterna.  La tradición de la Iglesia enumera doce:
1. Caridad
2. Gozo
3. Paz
4. Paciencia
5. Generosidad
6. Bondad
7. Benignidad
8. Mansedumbre
9. Fidelidad
10. Modestia
11. Continencia
12. Castidad

El pecado mortal es el peor enemigo del Espíritu Santo, pues si lo cometemos expulsamos de nuestra alma a su dulce huésped.
No tengamos miedo de ser testigos de Dios en la sociedad, pues si contamos con el Espíritu Santo, toda dificultad será vencida, todo cansancio refrescado y cada tristeza consolada.


Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles, y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu Espíritu Creador. Y renueva la faz de la Tierra. Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, haznos dóciles a sus inspiraciones para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo. Amén.

Que recibáis la fuerza de lo alto para ser testigos, sin miedo, con ciencia y experiencia. 
Franja

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